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La Crisis Climática: El verdadero desafío de este siglo

En las ultimas semanas el mundo ha experimentado los días más calurosos de la historia. Nunca antes se habían registrado temperaturas tan altas y la Organización de las Naciones Unidas nos ha advertido que “la era del calentamiento global ha finalizado, dando paso a la era de la ebullición global. ”


Esto quiere decir que hemos alcanzado un momento crítico que va a provocar una serie de eventos y cambios extremos para los cuales, probablemente no estamos preparados. Sin duda, estamos ante una emergencia climática. A través de los años la quema de combustibles fósiles, la desforestación y muchas otras actividades industriales y agrícolas, que liberan gran cantidad de gases de efecto invernadero a la atmosfera, son las responsables de lo que hoy es un desafío global: El cambio climático. El aumento de la temperatura de la tierra ocasionada por la concentración excesiva de estos gases es lo que conocemos como el calentamiento global.


¿Como ocurre? Cuando los gases de efecto invernadero se liberan a la atmósfera, actúan como una especie de cubierta atrapando en la tierra el calor proveniente del sol. Como resultado, la temperatura de la tierra aumenta ocasionando grandes impactos en el medio ambiente.

Entre los principales efectos del calentamiento global se encuentra el aumento del nivel del mar, provocado por la fusión de los glaciares; lo se convierte en un peligro inminente para las zonas costeras y para las poblaciones que viven cerca del mar. Por ejemplo, en los últimos años, la ciudad de Miami en el estado de la Florida, EE.UU. ha experimentado inundaciones regulares y cada vez más graves, debido al incremento del nivel del mar, colocándola a menudo en el foco de la emergencia climática. También podemos apreciar un incremento notable en la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos como los huracanes, las sequías y las recurrentes olas de calor. El calentamiento global representa uno de los mayores desafíos para la humanidad, ya que puede tener consecuencias graves para la vida en el planeta, pues muchas especies animales y vegetales están experimentando cambios en sus hábitats, lo que altera sus ciclos vitales, afectando de este modo la biodiversidad y amenazando la extinción de las especies. Un ejemplo trágico es la disminución de poblaciones de osos polares debido al derretimiento de su hábitat natural, el hielo marino del Ártico. No podemos ignorar que las variaciones climáticas afectan los patrones de lluvia y la productividad agrícola, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables. Como ha sucedido recientemente en África, que la sequía prolongada ha afectado las regiones agrícolas causando escasez de alimentos y hambrunas. La principal causa de este problema radica en la quema de combustibles fósiles, como el petróleo, gas y carbón, que según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), son responsables de más del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En segundo lugar, la agricultura y la actividad forestal contribuyen con el 23% de las emisiones mundiales, colocándose justo detrás del sector energético. Es evidente que para abordar la alarmante crisis mundial que vivimos es esencial reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la transición hacia fuentes de energía más limpias, lo que convierte a las energías renovables en la piedra angular de este proceso. Pues no solo nos ofrecen la oportunidad de mitigar los efectos del cambio climático protegiendo el medio ambiente, si no que también fomentan un crecimiento económico inclusivo. Pues el sector de energías renovables ha creado millones de empleos en todo el mundo, desde instaladores de paneles solares hasta técnicos en energía eólica. Además, la adopción de energías limpias reduce la dependencia de combustibles fósiles importados, lo que fortalece la seguridad energética de los países y estimula la innovación tecnológica. Durante la Cumbre sobre Acción Climática convocada por la Organización de las Naciones Unidas en 2019, 77 países se comprometieron a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.

¿Qué podemos hacer nosotros? Es importante destacar que se trata de una responsabilidad colectiva el promover con urgencia la protección y restauración de bosques, adoptar prácticas agrícolas más sostenibles y tomar acciones para procurar la sostenibilidad ambiental. Como sociedad, debemos unirnos en la promoción de tecnologías limpias y tomar acciones individuales que pueden representar un gran cambio, tales como reducir el consumo de energía y utilizar electrodomésticos energéticamente eficientes.

Apostar por el transporte sostenible y practicar el reciclaje, reduciendo el uso de plásticos. Apoyar la reforestación y asumir el compromiso de educar y concientizar sobre la emergencia climática que vivimos y todos los recursos que están a nuestro alcance para combatirla. La crisis climática es un reto global que requiere la participación activa de todos nosotros. A través de estas acciones individuales y colectivas, podemos marcar la diferencia y contribuir a un futuro más sostenible y resiliente para nuestro planeta y las generaciones futuras.

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