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En el año en que se celebra el 50ª aniversario de las relaciones oficiales de amistad entre el Reino de España y la República Popular de China (iniciadas formalmente en 1973), no está de más recordar que los vínculos que unen a ambos países se remontan a mucho antes. Uno de los mejores ejemplos es la historia del denominado “Galeón de Manila”, esa ruta comercial marítima que sirvió de nexo entre Europa y China, pasando por Centroamérica (concretamente Nueva España, territorio actualmente dividido entre Méjico y los E.E.U.U. de América del Norte. No en vano, esta ruta que operó entre mitad del S. XVI hasta comienzos del S.XIX, también se conoce como la del “Galeón de Acapulco” (denominación americana) o “Nao de China” (denominación del país homónimo).


Lo que pretendemos transmitir con esta pequeña referencia histórica es que, al igual que a la actual hoja de ruta de inversión china a nivel global se la bautizado como “Nueva ruta de la seda”, y se hace énfasis en el término “nueva” porque se utiliza una relación comercial ya existente previamente, en el caso de España e Hispanoamérica la relación comercial con China no ha de crearse, sino reactivarse (si bien adaptada a los avances técnicos y a las nuevas necesidades globales).


Cuando hoy hablamos de “triangulación” estamos haciendo referencia, inconscientemente, a una relación comercial y por ende cultural que ya fuimos capaces de iniciar previamente siglos atrás. Es cierto que ni el estado español ni el estado chino son los mismos de entonces (ni qué decir de los estados hispanoamericanos, que alcanzaros progresivamente su independencia hasta lograr su estatus y soberanía actuales).


Pero hablemos de lo que nos acontece ahora mismo, en 2023. Siendo conscientes de este pasado podemos reconocernos en la actualidad y tomar conciencia de la necesidad de la reactivación de una relación próspera y fructífera para todas las partes, en la que ninguna es superior a la otra. Uno de los principales aprendizajes que deberíamos haber asimilado tras la nefasta COVID-19 es la necesidad de estar conectados en este mundo global, en la que la autarquía, el regionalismo económico y el aislamiento no son opciones para la prosperidad de los pueblos y que existe una interdependencia para poder solucionar problemas de alcance regional.

Por un lado, contamos con el Estado chino, con una población de más de 1400 millones de personas, un PIB estimado en 17,73 billones USD y un tejido empresarial puntero a nivel mundial (por no hablar de sus infraestructuras). Al otro lado del Pacífico, una comunidad que sin estar unida jurídicamente cuenta con 16 estados con una población de más de 420 millones de personas que comparten un idioma en común (el tercero más hablado en el mundo por expansión geográfica), que suman a nivel global casi el 20% de las reservas de petróleo del mundo, al menos el 25% de las de algunos metales estratégicos y más del 30% de la masa forestal. Y entre ambas regiones, España (lo de “entre es cierto que en función de la situación que manejemos en el mapamundi).


No obstante, como hemos comentado, interpretaciones geográficas aparte, el papel de España como conector entre ambas regiones ha sido fundamental. Pero la clave no es sólo el pasado, sino el presente y, sobre todo, el futuro.


España es parte de una integración política y económica mayor que es la Unión Europea. Por ello, puede y debe de jugar un papel importante dentro del liderazgo de toma de decisiones estratégicas en las relaciones comerciales globales, especialmente con China e Hispanoamérica por los vínculos ya expuestos (con permiso de nuestros queridos vecinos portugueses y con los que el vínculo es también incuestionable)


De manera independiente, España es la economía 14ª por volumen de PIB con veintitrés empresas liderando alguno de los sectores más importantes a nivel mundial (así lo reconocía la revista Forbes en junio del presente año al incluir 20 empresas españolas entre las compañías más grandes del mundo). Ya en el seno de la Unión Europea, España tiene mucho que decir en la toma de daciones conjunta y en la coordinación de políticas estratégicas de la Unión Europea ya sea en las instituciones europeas o bien en la interlocución con los actores económicos del país (empresas, representantes de empresarios, representantes de trabajadores y otros grupos de interés).


En definitiva, que el lema de la nación española, “plus ultra”, no es un mero eslogan que poder utilizar en campañas publicitarias o con implicaciones políticas, sino que se corresponde a una realidad que 500 años después sigue muy latente y a la que “sólo” debemos de alimentar.


Es en este momento en donde, brevemente, debemos de hacer necesariamente una alocución a cuestiones sociológicas y políticas. La normativa nacional, los tratados y acuerdos internacionales y la regulación europea son herramientas que sin duda pueden facilitar o dificultar las relaciones comerciales entre los tres territorios mencionados. Pero si algo hemos aprendido que, el respeto y cumplimiento de las mismas no está reñido con la necesidad de que el empuje provenga de los actores privados. En otras palabras, no podemos esperar a que la administración haga el trabajo de conexión e inicie las actividades entre los agentes económicos. Debemos de ser los propios interesados lo que lo hagamos. La regulación y positivización en normas vendrá después (confiemos en que adaptada a las necesidades de los actores si bien contamos con la existencia de límites que ahora no tenemos tiempo de describir).


Y es por ello que necesitamos de las asociaciones empresariales y de empresas y emprendedores que lideren (léase se responsabilicen) del proceso. Los acuerdos comerciales de cuarta generación de la Unión Europea no pueden aprobarse sin contar con la experiencia de los precursores de los acuerdos. Igualmente, las empresas hispanoamericanas y chinas no deben de ser tratadas como terceros al margen de dichos acuerdos, y deberemos de considerar su idiosincrasia y peculiaridades. Po ello, un conocimiento previo mutuo es fundamental (hasta los griegos clásicos tenían claro este concepto, pues tal como nos describe Herodoto, todos los años el mundo helénico enviaba naves a otros territorios a preguntar quiénes eran esos habitantes y qué deseaban de los estados del Egeo).


Pues bien, la Unión Europea iniciaba en junio de este año una “nueva Agenda para las Relaciones de la Unión Europea con América Latina y el Caribe”. A su vez, mantenemos en “stand by” un acuerdo de inversiones entre la UE y China (borrador de acuerdo que previsiblemente acabará muriendo en un cajón si así no lo desbloquea el Parlamento Europeo). Por ello, las empresas españolas están reaccionado (o deberían de reaccionar).


Apenas unos días hemos asistido a movimientos por parte de FIJE y CEIB para vincular formalmente a empresas españolas que lideren el movimiento con la cooperación de la CEOE en España. Si a ello sumamos la experiencia con la que ya cuentan estas empresas en China, el resultado es que esa “triangulación”, ese “nuevo Galeón de Manila, Galeón de Acapulco o Nao de China” ya es una realidad, no un proyecto.


Muchos son los retos, como estudiar, como el encaje con la “nueva ruta de la seda”. Pero eso ya es para otro análisis posterior. Por ahora, nos quedamos en que casi dos mil millones de personas vivimos un tiempo de conectividad que, siempre bien utilizado, sólo puede traernos prosperidad.

Con todo ello, es el objetivo de NI HAO CONECTA (NHC), continuar estableciendo lazos sólidos para el desarrollo de oportunidades empresariales entre China e Iberoamérica y apostar por Madrid como nexo de escenarios entre ambos.



SOBRE NI HAO CONECTA (NHC)


NI HAO CONECTA (NHC), plataforma de negocios y comunicación entre China, España y Latinoamérica, actúa como eje principal en la búsqueda y desarrollo de oportunidades empresariales e inversión a través de agenda institucional, académica y gubernamental.


Como consultora especializada en Asuntos Públicos, NHC cuenta con un consejo asesor compuesto de reputados académicos, consultores y expertos del entorno empresarial nacional e internacional, garantizando procesos de internacionalización y reforzamiento de marca en cualquiera de los tres ejes en la triangulación: España - China - Latinoamérica.


La entidad española, cuenta con un canal de comunicación propio con sellos acreditados, tanto en redes sociales occidentales, como orientales, y reconocimiento en WeChat. Además, en el marco de la celebración del 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y España en 2023 y con la intención pública mostrada por el Gobierno de la República Popular de China y del Reino de España por fortalecer los lazos comerciales y culturales entre ambos, NHC está desarrollando una importante campaña de promoción a través de una serie de actividades públicas y privadas durante todo el 2023.

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